martes, 29 de abril de 2008

De ese mismo color

De esa gama perfecta que pasa del frio al calor, de la misma manera compartimos ese trànsito, partiendo de un apenas inicial roce lingüistico tibio, azul suave como ese cielo que nos cubría, luego, cuando las palabras dejaron de ser el centro del camino, transformàndose en meras brisas que aclimataban los sentimientos de color caramelo, hasta que torpes perdieron su importancia, quedàndose tras el umbral de la puerta, donde ya no eran precisas, porque la esencia que exhibíamos era capaz de hacerlas valdías, arribando la calidez de ese color anaranjado, casi rojo ... en el que nos quemamos y el que caldea día tras día mis recuerdos, sentimientos... hasta que podamos de nuevo mano a mano, atizar la hoguera.

martes, 15 de abril de 2008

Del indefinible color del alma


Cómo no padecer endémica indecisión si leer la poesía contenida en tu piel equivale a exactísimas evocaciones, trazadas por tus labios, cuyo cripticismo ni aparente siquiera resulta, leído con el tamiz de tu recuerdo, perfecta interpretación de nuestra común mirada y de las tangenciales intenciones compartidas, experimentadas, impulsadas, obsequiadas hasta fundirnos en nubes de calor y color emocional, auténticos teatros aéreos esculpidos por tu tibieza y el prodigio de tu sentir.

lunes, 14 de abril de 2008

Pedacitos de tí.

En los abismos obscuros sin fin, en esas fluctuaciones agridulces en las que la chispa de tu mirada se cuela por cualquier intersticio de las puertas que nos comunican con el exterior, como el brillo de aquella que ya deslumbró antaño y que hoy vuelve a hacer las delicias de un momento que el azar nos indicó que era el preciso instante para evocarte... en esos donde la brisa nos mimetiza con el cosmos... en todos ellos estàs presente tu, siempre presente, eternamente presente, porque eres yo misma.